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Leaving Las Vegas


leaving las vegas

 

Lo mejor: la atmósfera, la realista y angustiosa autodestrucción que nos refleja.
Lo peor: algunos fallos técnicos propios de una producción modesta (fotografía, fallos de sonido…)

Nota: 8/10

¿Alguna vez has sentido que el mundo avanza y te deja atrás? (introducción)

     Leaving Las Vegas (o ‘Adiós a Las Vegas‘, como se la presentó aquí, pero me niego a llamarla así) es un clásico del cine, una película que, contando con menos de 20 años de edad, marcó un antes y un después en el cine, una nueva forma de mezclar el romance y el drama alejándose del “happy ending” típicamente hollywoodiense. Le valió un Óscar a Nicolas Cage como mejor actor y tres nominaciones más. Hace poco me propuse rescatarla de mi estantería, quitarle el polvo y dedicarle otro visionado para poder escribir una crítica de este particular filme.

 

Leaving Las Vegas

Ficha técnica

  • Título original: Leaving Las Vegas
  • Título español: Adiós a Las Vegas
  • País: Usa
  • Año: 1995
  • Género: Drama, Romance
  • Director: Mike Figgis
  • Reparto: Nicolas Cage, Elisabeth Shue, Julian Sands, Richard Lewis, Steven Weber, Valeria Golino, Laurie Metcalf, Vincent Ward, Danny Huston, Bob Rafelson, Mark Coppola, Carey Lowell, Julian Lennon, Lou Rawls, Mariska Hargitay y R. Lee Ermey

Protagonistas

  • Nicolas Cage es Ben Sanderson un guionista fracasado que cae en el alcoholismo. Es abandonado por su familia y despedido, así que decide dejarlo todo y mudarse a Las Vegas, donde piensa emborracharse hasta morir.
Leaving Las Vegas
  • Elisabeth Shue es Sera, una prostituta que se ha trasladado a Las Vegas, y para la que su vida, marcada por el maltrato, el rechazo de la sociedad y el sexo, carece de sentido.
Leaving Las Vegas

Crítica

     Hay cosas que podemos entender, cosas que son afines al género humano, y que nos resultan comprensibles. Hay otras que, por el contrario, nos resultan ajenas a la mayoría, y eso es precisamente lo que narra Leaving Las Vegas. Podemos comprender que una persona actúe marcado por la ira o el rencor, o cegado por el amor, e incluso frustrado por una vida que no es lo que esperaba. Pero no nos resulta fácil, a muchos incluso les parecerá angustioso, la idea de actuar movido por una necesidad insostenible de autodestrucción. No luchar contra el mundo tratando de no sucumbir ante él, sino luchar contra ti mismo, tratando de destruirte.
     Ben Sanderson (Nicolas Cage) es un guionista fracasado de Los Ángeles, cuya historia se resume en una de sus primeras intervenciones del filme “No se si empecé a beber porque mi mujer me dejó o mi mujer me dejó porque empecé a beber”. Abandonado por su familia, despedido de su trabajo y repudiado por su círculo de amistades, Ben es un hombre que lo ha perdido todo. Su alcoholismo lo empuja a mudarse a Las Vegas, la ciudad donde los bares no cierran y no necesita preocuparse del reloj para cumplir su última voluntad: morirá bebiendo.
     Poco después de llegar allí conocerá a Sera (Elisabeth Shue), una prostituta resignada a vivir una vida mediocre, y a la que los maltratos y sinsabores que ha experimentado a lo largo de su vida le han matado sus sueños y esperanzas.
     Estos personajes, tan ajenos el uno del otro, tienen dos cosas en común: la losa de la soledad pesa sobre ellos y tienen una asfixiante necesidad de aceptación, la coctelera perfecta para que ambos se precipiten en una espiral de autodestrucción. Sin embargo, por más que hayamos oido argumentos similares en infinidad de títulos, en este hay una (si me lo permitís, triste) diferencia: de un modo similar a como sucedía en El Club de la Lucha, la autodestrucción es más una elección personal que un inevitable destino. La vida les brinda una nueva oportunidad, han encontrado a una persona que les acepta tal y como son, ella una prostituta y el un borracho; se enamoran perdidamente el uno del otro, e incluso vemos un rayo de esperanza florecer en varios momentos del metraje, que nos sacarán más de una sonrisa. Uno de estos momentos es el beso de Ben y Sera en el casino, realmente impresionante, sobre todo la reacción corporal de ella, de pánico como acto reflejo de una persona maltratada cuando él se lanza sobre ella hasta el momento en el que él la suelta y ella le susurra: “te quiero…”. Os dejo una captura de este momento:

 

Leaving Las Vegas

 

     Pero parece que la felicidad es demasiado fácil para nuestros protagonistas. Ben, desde el primer momento, no oculta sus intenciones: desea morir bebiendo. La relación que forja con Sera no hará sino arrastrar a esta junto con Ben, hasta un momento que estimo clave en la película: cuando los protagonistas se conocen y empiezan su relación, Ben le dice a Sera que jamás le pida que deje de beber, y ella lo acepta. En el momento en el que ella, por vez primera, hace alusión a que debería buscar ayuda para dejar la bebida, la verdad le explota en la cara a Ben: a pesar de estar arrastrándola a su intento de autodestrucción, no es lo que Sera realmente desea. Ella desea aprovechar la oportunidad que le está brindando la vida de ser feliz. Algo que a la mayoría nos resulta muy sencillo de entender, supondrá un nuevo impacto para Ben, que se dará cuenta de que deberá afrontar su decisión en la más absoluta soledad o no arruinará solo su vida, sino también la de Sera…

 

Leaving Las Vegas

Curiosidad importante

     Como curiosidad, he de contaros que hace unos meses mantuve una conversación con una amiga mía que vivió algo similar, el infierno de un matrimonio en el cuál su marido era alcohólico, y que acabó por destruir su relación. Él, al igual que Ben, no era ese típico borracho malnacido de película americana, violento y machista, pero al igual que le sucede al protagonista de nuestra historia, era un enfermo, incapaz casi de valerse por sí mismo, y que hería psicológicamente a su familia. Ella me contaba que en Leaving Las Vegas se cuenta la mitad de la historia, ya que Ben Sanderson es un alcohólico que se ha aceptado a sí mismo, y por tanto no daña ya a su entorno. Un alcohólico real, que puede ser tanto o más exagerado que Ben, no acepta su alcoholismo de esa manera, y por tanto esa “laguna” del guión no está ahí: no es que él decida acabar con su vida a pesar de encontrar una oportunidad de salir adelante, es que ni siquiera se da cuenta de que esa oportunidad existe, y mucho menos de que sus decisiones le están llevando a la muerte.
     Otro dato interesante que me llevé de aquella conversación es que mi amiga me contaba que la historia de Leaving Las Vegas es la fantasía de todo alcohólico: encontrar una persona que les acepte en la situación en la que se encuentran, que les cuide y que se preocupe por ellos sin tratar de que superen su problema.

 

Leaving Las Vegas

 

Conclusión

     Una película fantástica, que adolece sin embargo de su modesta producción, ya que cuenta con una fotografía de baja calidad, fallos y saltos de sonido, etc. En entrevistas posteriores se han achacado estos errores al escaso presupuesto del filme y a los pocos recursos con los que contaron sus realizadores. Un largometraje que no solo debes tratar de entender con la “cabeza”, sino sentir lo que es capaz de transmitirte.

 

El tráiler está en inglés, porque nunca se llegó a sacar ninguno en castellano.


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